18/12/2009 - Opinión

El mito de las armas invisibles

Por Julio César Millán Barco
El mito de las armas invisiblesAhora que Obama ha recibido el Premio nobel de la Paz, justificando la guerra, es conveniente hacer un comentario sobre las guerras que USA inició en la última década. Estas son las guerras en Afganistán y en Irak. La primera parece merecer la comprensión mundial al ser una respuesta casi instantánea de USA ante los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. La segunda sin embargo ha sido fabricada a través de los medios y ha habido  confusión de las fuentes, como antes del 11-S. Ni la CIA ni el FBI se han puesto de acuerdo, hasta el mismo Colin Powell, quien como general no quiso ver a sus soldados perecer en una guerra injusta, le ha tocado defender la inminencia de la guerra con fotografías antiguas de instalaciones de misiles de largo alcance en Irak. Rumsfield quien en su momento apoyó a Sadam Hussein en contra de la revolución de la República Islámica de Irán solo tiene que decir que el dictador cuenta con armas de destrucción masiva porque sabe que USA se las proporcionó. Un títere que escapó de su maestro, un Frankenstein revivido, Sadam ya no es conveniente para los intereses americanos. Sobre su posesión de armas de destrucción masiva es evidente que las tenía tras su masacre del pueblo kurdo con gases tóxicos. Al respecto de su complicidad con grupos terroristas como Al-Qaeda hay que decir que verdaderamente el dictador los mantenía a raya mientras que ahora que no está, pululan en atentados a diario. La gente llega a preferir la pax romana que el sátrapa les otorgaba. ¿Hay guerras justas o injustas? No, no hay guerras que merezcan ser peleadas ni siquiera en procura de conservar la vida dirían los más pacifistas. De esta manera quien inicia una guerra en contra de un dictador no merece menos que el título de genocida.

Yo no elegí nacer en el mundo en que estoy viviendo. ¿Acaso no debo hacer más que elegir entre dos males para soportar el mejor de los mundos posibles? ¿Debo ser condenado como fascista al decir que prefiero un cristiano renacido, casi analfabeta y borracho como G.W. Bush que al dictador secular Sadam Hussein? Estoy tan lejos, que mi agnosticismo me deja perplejo ante la avalancha de acontecimientos que la guerra preventiva en Irak hace pasar frente a mis ojos. No más en la batalla de Faluya, casi completamente callada por todos los medios de comunicación, murieron tantos civiles que disparaban contra las fuerzas de ocupación que no podemos sopesar en la balanza de la justicia quien peleaba por órdenes de Al-Qaeda y quien era un simple vecino contrario a la invasión. Tal vez el transcurso de la historia nos dé un modelo de la realidad cercano a lo que pasó allí y en cada ciudad en que los Aliados pelearon. O tal vez no.

¿Había algo que decidir en Stalingrado en 1942? Aparte de la posición nihilista de que no estoy ni a favor de uno ni del otro, los rusos eligieron su supervivencia. ¿No es acaso un instinto? A pesar de la bota que maltrataba sus pescuezos los rusos prefirieron el yugo estalinista al genocidio hitleriano y pelearon como nadie. Dijera lo que dijera la publicidad gobbeliana. Aportaron el mayor de número de muertos de la Segunda Guerra Mundial y puede decirse que fueron ellos, los rusos, quienes prácticamente ganaron la guerra. Sin ese frente Oriental nadie podía ni siquiera imaginar una invasión por Occidente. Roosevelt trataba de Querido a mister Stalin y el mismo Churchill brindaba con él por la victoria en el este europeo. El enemigo de tu enemigo es tu amigo, mientras te convenga. Eso hicieron los americanos frente a la URSS en Afganistán y frente a los Ayatolas entre Irán e Irak. ¿He yo de pretender ser un hombre totalmente desprendido que no se “alinea” con nadie?

¿Acaso la civilización occidental ha avanzado sobre un camino de rosas? No, no lo ha hecho. ¿Y por eso he de destruirla? La misma civilización que nos ha traído la libertad, el sufragio, la separación de poderes, la menos peores democracias? Esto hay que gritarlo: la democracia republicana es el gobierno de hombres libres y cuando los hombres son libres cometen errores y se crean desigualdades injustas para un corazón conmovido por la miseria del otro. Sin embargo, es esa la democracia liberal y republicana la que nos permite mejorar los errores cometidos por otros hombres. En sistemas como la monarquía teocrática no hay nada que decir: el rey actúa en nombre de Dios y punto. Reconozco que Bush utilizó demasiado el lenguaje muy religioso y con él desembocó en una guerra que Jesús nunca hubiera aprobado por el simple hecho de que Jesús no fue quien fundó el cristianismo, él sólo esperaba el inminente juicio final, como aún lo esperan sus más fundamentalistas “seguidores” luego de 2000 años, incluido Bush.

Julio César esparció la civilización romana con el genocidio en las Galias. Carlomagno cristianizó Europa derramando sangre sajona en nombre de Dios y la civilización cristiana. ¿Acaso Napoleón liberó a los judíos del gueto de Roma y les arrancó las estrellas amarillas pidiéndole permiso al Papa? ¿De qué otra manera, Europa se hubiera enterado de los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad sino es por medio de las guerras de este Emperador absoluto? La historia de la civilización occidental está llena de ironías, no carente de críticas. Es como si Marx tuviera razón: la violencia es la partera de la historia.

Ahora nos reencontramos con Bush y Sadam frente a frente. Los pacifistas que ven en la paz un bien absoluto, jamás habrían planeado una invasión como la Operación Overlord para despojar a Hitler del dominio en Europa. Hoy en día también se habrían aliado en nombre de la paz con un dictador. El presidente estadounidense forjó una nueva democracia en Medio Oriente, única luego de Israel. El zapatazo que recibió es prueba de ello. A quién se hubiera ocurrido hacer algo así a Sadam, si no es que sabe que será juzgado por un Estado de Derecho. Este pobre hombre compulsivo ya ha salido libre mientras que con Sadam no hubiera escapado de la decapitación. Entretanto en América, los ciudadanos castigaron a Bush y protagonizaron una de las elecciones más históricas del mundo.

En contra del mito regado por todos los medios de comunicación de que en Irak no se encontraron Armas de Destrucción Masiva hay serias contradicciones. Se puede asegurar con claridad que en Irak los americanos descubrieron:

1.77 toneladas métricas de uranio enriquecido.
1,500 galones de armas químicas.
Bombas cargadas con gas sarÍn.
1,000 materiales radioactivos, ideales para bombas sucias radioactivas.
17 ojivas químicas, algunas de las cuales contienen ciclosarin, un agente nervioso cinco veces más poderoso que el sarÍn.


El resto de las ADM que pudo tener Sadam tal vez fueron transladadas a tiempo a países vecinos. El caso es que el tirano irakí siempre mostró obstáculos a las inspecciones de la ONU, hasta el punto de llevar a la desesperación al gobierno americano y británico. Mientras que Kofi Annan, Francia y Alemania no querían perder el negocio que tenían con Sadam a través del desprestigiado programa de “Petróleo por alimentos”.

Un periodista Richard Dimiter se ha encargado de contradecir los mitos más divulgados de la guerra contra el terrorismo como el mito de las ADM invisibles en su libro: Disinformation: 22 Media Myths That Undermine the War on Terror. Falta un contrapeso de izquierdas que verifique o contradiga a mister Dimiter. Mientras tanto, los que hemos tenido razones a favor y en contra de la guerra tratamos de hallar la realidad de todo esto. No como los socialistas anti-americanos quienes sin verificar ninguna prueba han condenado a Bush por puro prejuicio mientras callan ante las acciones guerreristas del premio Nobel Barack Obama.

Este post actualmente tiene 1 comentario.


  1. Ignacio dice:
    19/12/2009 a las 8:19 am

    Tocas un tema de los que requieren serenos debates.
    Oriente medio es una cultura distinta a la occidental y para mi resulta difícil determinar el proceso histórico de la zona desde la segunda mitad del siglo veinte. Por un lado hubo una entrada masiva de judíos, en la zona preocupó a los palestinos. Ambas comunidades, que siempre han tenido presencia en la zona, habían mantenido una buena relación en el transcurso de dos mil años de invasiones. Por otro lado los judíos estaban temerosos de la influencia religiosa del Gran muftí Hadj Amine Al-Husseini, colaborador activo con el IIIe Reich.
    Este proceso ha influido en la historia de toda la zona.
    Afganistán sufrió la invasión rusa y fue apoyado por USA que armó a Bil Laden, ahora las tronas han cambiado. Ningún gobierno de transición logra una estabilidad política.
    Sadam Hussein no deja de ser utilizado por Arabia Saudita (centro del integrismo musulmán en la zona)…………………………….
    Todos los ejércitos se protegen para tener un mínimo de bajas y surgen los “daños colaterales”.
    Como dices es lo que hay y todo proceso de avance en la historia se ha realizado tras el derramamiento de excesiva sangre “colateral”.
    Ante cualquier dictadura la población civil, en su mayoría actúa con miedo y procura su supervivencia. Incluso aquellos que en el fuero interno sufren las imposiciones guardan silencio.
    Ghandi no recibió el premio Noble de la paz, sin embargo Hitler y Stalin fueron propuestos. Arafat y Rabin lo obtuvieron su caso es parecido al de Obama………………. En la ceremonia de entrega de este premio la sala de ceremonias esta llena de público glamuroso…………… Los conflictos es difícil resolverlos con actuaciones diplomaticas…………………
    Así y todo creo que no debemos conformarnos. Demonizar no es solución pero mantener una posición crítica opino que es necesario.

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