December 21, 2009
Por Julio César Millán Barco
A propósito del día del escepticismo
Entendamos primero que es lo que interpretamos modernamente por racionalismo. Partamos del principio socrático de la duda: “Solo sé que nada sé”. Es decir, la inmensa ignorancia del mundo que nos rodea es lo que nos lleva a explorarlo. Para explicar cada fenómeno utilizamos el método científico, principalmente dos herramientas sencillas que se complementan: la navaja de Ockham y la medida del poder de una teoría identificada matemáticamente como la división de lo que explica (el numerador) sobre lo que implica (el denominador). La cuchilla de Ockham nos dice que si debemos elegir entre varias hipótesis para explicar un hecho, debemos elegir la más sencilla.Cuando tenemos que elegir hipótesis en igualdad de condiciones o que explican datos igualmente buenos, optamos por la más simple. El postulado es «no ha de presumirse la existencia de más cosas que las absolutamente necesarias». Si usted ve una luz en el cielo nocturno no diga apresuradamente que es una nave extraterrestre o la estrella de Belén, lo que implica demasiadas cosas: hay seres inteligentes en otros planetas que nos visitan y no nos damos cuenta, eso es una teoría de conspiración, típica falacia pseudocientífica. Hay explicaciones más sencillas. Complementando esto la medida del poder de una teoría nos dice que ella es más poderosa en proporción directa con la magnitud del hecho a explicar y en proporción inversa de lo que se necesita para explicarlo. Por ejemplo, la teoría de Darwin que explica la inmensa biodiversidad terrestre fruto del hecho fáctico de la evolución, a través de las leyes simples de la selección natural, hacen de esta teoría una de las más poderosas en el terreno de las ideas humanas. Por eso la teoría de Darwin es una teoría soberbia.
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December 18, 2009
Por Julio César Millán Barco
Ahora que Obama ha recibido el Premio nobel de la Paz, justificando la guerra, es conveniente hacer un comentario sobre las guerras que USA inició en la última década. Estas son las guerras en Afganistán y en Irak. La primera parece merecer la comprensión mundial al ser una respuesta casi instantánea de USA ante los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. La segunda sin embargo ha sido fabricada a través de los medios y ha habido confusión de las fuentes, como antes del 11-S. Ni la CIA ni el FBI se han puesto de acuerdo, hasta el mismo Colin Powell, quien como general no quiso ver a sus soldados perecer en una guerra injusta, le ha tocado defender la inminencia de la guerra con fotografías antiguas de instalaciones de misiles de largo alcance en Irak. Rumsfield quien en su momento apoyó a Sadam Hussein en contra de la revolución de la República Islámica de Irán solo tiene que decir que el dictador cuenta con armas de destrucción masiva porque sabe que USA se las proporcionó. Un títere que escapó de su maestro, un Frankenstein revivido, Sadam ya no es conveniente para los intereses americanos. Sobre su posesión de armas de destrucción masiva es evidente que las tenía tras su masacre del pueblo kurdo con gases tóxicos. Al respecto de su complicidad con grupos terroristas como Al-Qaeda hay que decir que verdaderamente el dictador los mantenía a raya mientras que ahora que no está, pululan en atentados a diario. La gente llega a preferir la pax romana que el sátrapa les otorgaba. ¿Hay guerras justas o injustas? No, no hay guerras que merezcan ser peleadas ni siquiera en procura de conservar la vida dirían los más pacifistas. De esta manera quien inicia una guerra en contra de un dictador no merece menos que el título de genocida.
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December 09, 2009
Por Julio Cesar Millán Barco
En estos días en Colombia, el Procurador General de la Nación prohibió la comercialización de la llamada píldora del día después por considerarla abortiva según sus opiniones religiosas, sin ningún respaldo científico. Quisiera dar mi opinión al respecto. Aquí no voy a opinar si el aborto es bueno o es malo, ni si la anticoncepción es buena o mala. Trataré de moverme solamente en el terreno de la ciencia y no tocar lo ético. Éticamente sólo diré que voy a presentar los hechos científicos que sustentan ciertas afirmaciones, es decir diré la verdad porque mi ética me lo demanda. Se dice por parte de la jerarquía católica, que sabe mucho de ciencia reproductiva claro, que la píldora del día después que lleve levonorgestrel es abortiva.
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